Datos personales

Mi foto
Estudiante de psicología con sello critico. Reflexivo por dentro y fuera. Me gusta la política, no los políticos. Soy de letras más que números, prefiero más los hechos que las promesas. Me defino "mente inquieta"; el lenguaje cambia también los pensamientos. Hipótesis mentales, viciosas y danzantes. No sé donde estoy, me pierdo voluntariamente, disfruto los caminos cuando me encandilan las luciérnagas. Creo en las miradas, en las pasiones, en el instinto. Algo así soy yo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

I



Cuando la conocí, mi primera impresión fue que estaría conmigo en cada momento de mi vida. De tanto en tanto la visitaba, la descubría, la consultaba. Depositaba en sus manos, periódica e indefinidamente, un puñado de mi propia esencia.  Ella era dueña de mi libertad, poseía la más completa potestad sobre mi persona. Era capaz de redimirme y de dominarme. Era, exclusivamente, mi dueña, y lo tenía absolutamente claro. Así fue nuestra relación; dulce y agraz, de mil tonalidades. De sensibilidades a flor de piel, de besos cortos, pero intensos.

Los días de lluvia inesperada siempre fueron mis favoritos, sobre todo si aquellos – por las casualidades propias de la vida- tocaban ser las mañanas de domingo. Ese era el día por excelencia para recorrerla a mansalva, a diestra y siniestra.  Para descubrirla pura y casta, para atacarla por sorpresa. Para disfrutarla a bocanadas mínimas en cada milímetro, en cada espacio.

Excepciones a los domingos habían pocas. Pero he de admitir, que cuando creí que asomaba el mejor de los escenarios, desgraciadamente este cuento de amor se distanció del mismo, y se transformó en la más tediosa de las escenas de suspenso. Con  dudas en forma de balón recorriendo el sitio, persiguiéndome y cuestionándome, el por qué de este amor empobrecido.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario